Skip to content

Autoconocimiento: el primer paso para empezar a crecer

 

Hay momentos en la vida en los que, aunque aparentemente todo está bien, algo dentro de nosotros nos dice que necesitamos parar.

Quizá estás haciendo lo que se espera de ti, cumpliendo con tus responsabilidades, avanzando en tu carrera, cuidando de los demás… pero empiezas a preguntarte si la vida que estás construyendo es realmente la que quieres.

Y entonces aparece una pregunta que puede resultar mucho más difícil de responder de lo que parece: ¿qué quiero realmente?

Antes de encontrar una respuesta, hay algo que necesitamos hacer: conocernos.

«Porque crecer no consiste únicamente en conseguir más, hacer más o llegar más lejos. Crecer también significa comprender quién eres, qué necesitas, qué te importa y qué quieres hacer con todo ello»

Y ahí empieza el autoconocimiento.

 

¿Qué significa realmente conocerse?

A veces pensamos que conocernos consiste en saber cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Pero el autoconocimiento va mucho más allá.

Es entender cómo funcionas.

  • Qué te mueve.
  • Qué te preocupa.
  • Qué necesitas para sentirte bien.
  • Qué situaciones despiertan tu mejor versión y cuáles hacen que te bloquees.
  • Qué límites necesitas poner.
  • Qué valores son importantes para ti.
  • Qué patrones repites, incluso cuando sabes que no te hacen bien.

También significa reconocer tus contradicciones.

Porque podemos querer crecer profesionalmente y, al mismo tiempo, tener miedo de asumir nuevos retos.

Podemos desear tener más confianza y seguir buscando constantemente la aprobación de los demás.

Podemos querer cambiar y, sin embargo, aferrarnos a aquello que conocemos porque resulta más seguro.

«Conocernos implica mirarnos con honestidad, pero también con curiosidad y sin juicio»

No se trata de etiquetarnos. Se trata de comprendernos.

 

Vivimos demasiado tiempo en piloto automático

Gran parte de nuestra vida transcurre tomando decisiones casi sin darnos cuenta.

  • Estudiamos.
  • Trabajamos.
  • Construimos una familia.
  • Asumimos responsabilidades.
  • Cumplimos expectativas.
  • Y seguimos avanzando.

Hasta que un día nos damos cuenta de que llevamos mucho tiempo preguntándonos qué necesitan los demás, qué esperan de nosotros o qué deberíamos hacer… pero muy poco qué necesitamos nosotros.

El piloto automático puede ser útil para sobrevivir al día a día, pero no necesariamente para construir una vida que tenga sentido para nosotros.

Por eso, a veces, parar también es avanzar.

  • Parar para observar.
  • Para escuchar.

Para hacernos preguntas que quizá llevábamos demasiado tiempo evitando.

 

Cinco preguntas para empezar a conocerte mejor

No necesitas hacer un gran cambio para empezar a trabajar en tu autoconocimiento. A veces, una buena pregunta puede abrir una conversación que llevabas tiempo posponiendo.

Prueba con estas:

1. ¿Qué necesito realmente en este momento de mi vida?

No qué debería necesitar. No qué esperan los demás. Qué necesitas tú.

Puede ser descanso, un cambio, reconocimiento, tiempo, compañía, nuevos retos, límites o simplemente espacio para pensar.

 

2. ¿Cuántas de mis decisiones nacen de lo que quiero y cuántas de lo que creo que debería hacer?

Esta pregunta puede resultar incómoda.

Porque muchas veces confundimos nuestros propios deseos con las expectativas que hemos interiorizado.

El trabajo que deberías tener. La persona que deberías ser. La vida que deberías llevar.

Preguntarte por qué haces lo que haces es una forma poderosa de empezar a recuperar la capacidad de elegir.

 

3. ¿Qué situaciones hacen que saque mi mejor versión?

No solo pienses en aquello que se te da bien. Piensa en cuándo te sientes tú.

Quizá cuando estás creando algo. Cuando lideras un proyecto. Cuando ayudas a alguien. Cuando aprendes. Cuando tienes libertad. Cuando trabajas con otras personas.

Ahí puede haber pistas importantes sobre tus fortalezas, tus valores y aquello que te hace sentir «en conexión»·

 

4. ¿Qué patrones estoy repitiendo?

Todos tenemos patrones.

En nuestras relaciones, en el trabajo, en la manera de enfrentarnos a los problemas o incluso en cómo nos hablamos a nosotros mismos.

A veces reaccionamos siempre de la misma manera y esperamos obtener un resultado diferente.

Observar esos patrones no significa culpabilizarnos.

Significa empezar a tener información sobre nosotros mismos.

Y la información nos da capacidad de elección.

 

5. ¿Qué parte de mí estoy dejando de escuchar?

Quizá hay algo que llevas tiempo sintiendo.

  • Una idea.
  • Una inquietud.
  • Una necesidad.
  • Un proyecto.Un límite que sabes que deberías poner.
  • O simplemente la sensación de que quieres algo diferente.

No siempre tenemos que actuar inmediatamente sobre lo que sentimos, pero sí podemos empezar por escucharlo.

 

Conocerte no significa quedarte sin hacer nada

Hay una idea sobre el autoconocimiento que me parece especialmente importante: conocerte no significa analizarte eternamente.

  • El objetivo no es pasar años intentando descubrir quién eres.
  • El objetivo es utilizar ese conocimiento para tomar mejores decisiones.

Porque saber que necesitas más autonomía puede ayudarte a tomar decisiones diferentes.

Entender que tienes miedo al fracaso puede ayudarte a dejar de interpretar ese miedo como una señal de que no eres capaz.

Reconocer que necesitas poner límites puede ayudarte a empezar a decir que no.

Identificar aquello que realmente te importa puede ayudarte a decidir dónde quieres poner tu tiempo y tu energía.

«El autoconocimiento no es el destino. Es el punto de partida»

 

De conocerte a crecer

Para mí, crecer no significa convertirte en una versión perfecta de ti. Significa tener la capacidad de evolucionar sin dejar de ser tú.

Y para eso necesitamos tres cosas: conocernos, confiar en nosotros y pasar a la acción.

Primero necesitamos observarnos y entendernos.

Después, construir la confianza necesaria para creer que podemos afrontar aquello que queremos cambiar.

Y finalmente, actuar.

Porque de poco sirve saber perfectamente qué quieres si nunca das el siguiente paso.

«El crecimiento empieza cuando ese conocimiento se convierte en una decisión»

Y esa decisión, en una acción.

 

Un pequeño ejercicio para empezar hoy

Te propongo algo sencillo.

Busca diez minutos en los que nadie te interrumpa y escribe, sin pensar demasiado, estas tres frases:

Hoy me doy cuenta de que…

Lo que realmente necesito es…

El pequeño paso que puedo dar para acercarme a ello es…

No busques respuestas perfectas.

No intentes escribir aquello que crees que deberías sentir.

Escribe lo que realmente aparece.

Después, vuelve a leerlo.

Quizá descubras algo que ya sabías pero que necesitabas poner en palabras.

Y quizá ese pequeño descubrimiento sea suficiente para empezar.

 

Crecer empieza por conocerte

Durante muchos años he trabajado en estrategia, marketing, crecimiento y liderazgo dentro de empresas y equipos muy diferentes. Y algo que he aprendido a lo largo de ese camino es que muchas veces el verdadero cambio no empieza cuando encontramos una nueva herramienta, un nuevo trabajo o un nuevo objetivo.

Empieza cuando nos hacemos las preguntas adecuadas.

«Porque cuando te conoces mejor, puedes decidir mejor»

Cuando entiendes lo que necesitas, puedes empezar a poner límites.

Cuando reconoces tus fortalezas, puedes empezar a confiar en ellas.

Y cuando sabes hacia dónde quieres ir, resulta mucho más fácil dar el siguiente paso.

No necesitas tener todas las respuestas.

Solo necesitas empezar a escucharte.

Porque crecer empieza por conocerte.