In branding, diseño, marketing

Cada día más nos centramos en nuestra marca personal, y tiene toda la lógica del mundo.

Somos marcas, lo queramos admitir, o no. Y a mi personalmente me gusta en extremo este cambio en nuestra cultura mental y estratégica hacia el trabajo personal y el legado que dejamos: nuestra huella.

Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados. Oscar Wilde.

Una marca de éxito parte de la creación de un gran mensaje

No es cómo nos vemos (que también), sino la coherencia entre lo que decimos, lo que profesamos y lo que finalmente comunicamos. Esa relación entre tu marca y tus ideales, esa conexión constante, es tu mensaje.

Y más que nada lo importante es crear nuestra propia historia, verdadera y única.

Te recordarán por lo que hayas aportado, el resto es absolutamente superficial. No importa lo que hayas hecho, sino lo que hayas significado para alguien.

La vida son mensajes. La vida es conexión, transmisión. Esa es la esencia de la sociedad y de la evolución. Entonces…, céntrate en qué quieres ser para el mundo, qué quieres comunicar con tu marca, tus objetivos, tus premisas, tus valores, tus diferencias (porque las tienes, eres un ser único indudablemente).

A las personas se nos mide por nuestro mensaje, y a las marcas también.

Cada persona es una marca. Perdóname que sea tan insistente con esto, pero es fundamental que caigas en la cuenta de ello y de lo que representas para el mundo. Todo, absolutamente todo lo que haces, cuenta.

Las empresas ya no funcionan como marcas globales en sí, sino como grupos de marcas personales que conforman esa gran marca. Son las personas quienes la definen, las marcas dependen de ello.

Ya no queremos comprarle a Apple, queremos saber sus valores, la propuesta que comunica, sus relaciones interpersonales, su marketing y…, si nos identificamos con todo ese discurso, seremos fieles clientes para siempre.

Así funciona ahora, y funcionará siempre. Estoy convencida de ello.

En qué queda el branding

Cuando se habla de branding, se tiende a pensar únicamente en el logotipo, la identidad visual de una marca. Pero no es solo eso, de hecho este es el resultado visual de todo un análisis basado en: propuestas de valor, tono de voz, lenguajes de comunicación, etc.

Si lo resumimos, no es nada más que el mensaje de dicha marca.

Como resultado, todo ese análisis deriva en recursos lingüísticos, semánticos, sintácticos y visuales que se declaran intencionalmente con un logo.

El mensaje le otorga a la marca su contenido más potente, habla de ella, de lo que quiere del mundo, de lo que está dispuesta a hacer y darle a sus seguidores, de qué defiende y lo que propone.

Existen grandes marcas sin grandes logotipos, y es perfectamente aceptable. Un logotipo siempre se puede mejorar, un mensaje es aquello que cala en los sentimientos y el pensamiento de las personas, eso es imborrable.

El mensaje es lo que nos enamora de la marca.

Me encantará saber cuál es tu mensaje, qué quieres hacer en el mundo y cómo quieres que te vean. Lo mismo si tienes una empresa, como si aún no estás trabajando tu marca personal.

Tener claro tu mensaje, tu legado, es lo principal.

Un fuerte abrazo.

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